Un lugar emblemático para celebraciones
Las Jarillas se ha convertido en una de las fincas más solicitadas en las afueras de Madrid para la celebración de bodas. En este hermoso lugar, se unieron en matrimonio el financiero Miguel Blesa y Gema Gámez en octubre de 2013, así como el exministro Íñigo Méndez de Vigo. Además, la familia Koplowitz ha elegido este sitio para algunas de sus festividades familiares.
Con capacidad para más de 500 invitados, Las Jarillas cuenta con una larga lista de espera. El próximo evento destacado será la boda del financiero Ricardo Gómez-Acebo Botín y la interiorista Mónica Remartínez San Pedro, que reunirá a figuras prominentes del mundo aristocrático y financiero.
Esta magnífica finca alberga una casa palacio que data de principios del siglo XX y tiene un vínculo especial con la monarquía, ya que fue el lugar donde residió y estudió el rey Juan Carlos al llegar a España desde su exilio en Portugal a los diez años.
En aquel entonces, pertenecía al III marqués de Urquijo, Estanislao de Urquijo y Ussía, y se convirtió en un internado donde el futuro rey compartió estudios con otros jóvenes aristócratas como Fernando Falcó, marqués de Cubas; Jaime Carvajal y Urquijo; su primo Carlos de Borbón-Dos Sicilias; y José Luis Leal, quien más tarde sería ministro de Economía.
Don Juan Carlos llegó a esta residencia en noviembre de 1948 durante su primer viaje a Madrid. El tren hizo una parada en Villaverde y la casa fue adaptada para acoger a ocho niños que cursarían estudios junto al futuro rey. Su estancia duró un año, caracterizada por un ambiente austero pero sin privaciones severas. Los otros niños lo llamaban Juanito. Durante este tiempo forjó amistades duraderas, como con Fernando Falcó, una relación que perduraría toda su vida. Fue Don Juan quien eligió a sus compañeros entre miembros de la aristocracia y alta burguesía.
A pesar del entorno mayormente adulto que lo rodeaba, Juanito era recordado como un niño alegre y amigable, aunque también experimentaba soledad. Se integró bien con sus compañeros gracias a su buen humor y a su habilidad deportiva. Sin embargo, pasaba momentos solo cuando los demás regresaban a casa durante las vacaciones escolares. Su apariencia era descuidada: llevaba abrigos grandes, calcetines caídos y tenía el cabello mal cortado.
Después del curso escolar en Las Jarillas, Don Juan Carlos regresó a Estoril con su familia debido a desacuerdos entre Don Juan y Franco sobre su educación. Regresaría a España dos años después al Palacio de Miramar en San Sebastián para continuar su formación entre 1950 y 1954.
Actualmente, Las Jarillas se encuentra perfectamente conservada rodeada por un hermoso jardín que inspira a la florista Inés de Urquijo, encargada frecuentemente de la decoración floral tanto dentro como fuera durante las bodas celebradas allí.
En su finca familiar dispone también de una huerta floral, Pomona, donde ofrece talleres sobre decoración floral con un estilo silvestre pero cuidadosamente arquitectónico. Su equipo crea centros de mesa con bases cristalinas y ramos nupciales además de encargarse de algunos eventos más exclusivos en Madrid. Su renombre ha trascendido fronteras hasta llegar incluso a Los Hamptons.


