Descubre Olvera, un tesoro andaluz
Andalucía es famosa por sus hermosos pueblos blancos, y Cádiz no es la excepción. Desde las montañas hasta la costa, encontramos joyas como Vejer de la Frontera, conocido por su festival de jazz, y Tarifa, un destino vibrante para surfistas. Sin embargo, hoy nos dirigimos a Olvera, un lugar menos conocido pero igualmente sorprendente. Este pueblo destaca por sus casas que se aferran a la ladera y su impresionante castillo.
El castillo de Olvera, una fortaleza musulmana del siglo XII, aún conserva sus muros y torreones. Junto a él se encuentra la iglesia arciprestal de Nuestra Señora de la Encarnación, creando una vista inolvidable que evoca recuerdos de otros lugares mágicos como Castefollit de la Roca.
Olvera es inconfundible; su mezcla de raíces romanas y herencia andalusí le otorgan un carácter único. Originalmente conocida como Hippa o Hippo Nova y más tarde como Wubira, el pueblo cuenta con arquitectura tradicional que resalta su belleza. Desde lejos, Olvera parece sacada de un poema de Alberti, invitando a explorarla.
Pasear por el barrio de la Villa es perderse en un laberinto florido que recuerda al antiguo casco urbano. Las casas parecen abrazar el castillo en una disposición que revela su pasado como municipio fronterizo. La historia se siente en cada rincón, especialmente en la torre del Pan, parte de las murallas antiguas.
A partir del siglo XV y XVI, tras la Reconquista, el pueblo se expandió más allá de las murallas hacia el barrio del Socorro. Esta evolución arquitectónica ha dado lugar a calles irregulares donde se han construido albarradillas, estructuras típicas que facilitan el acceso en terrenos inclinados.
En el siglo XX, Olvera experimentó un crecimiento hacia áreas más planas con avenidas modernas. No te puedes perder la Alameda, donde Alfonso XI acampó durante la conquista del pueblo; desde aquí las vistas son espectaculares sobre los olivares circundantes.
Las murallas son testigos silenciosos del pasado; aún se conservan siete contrafuertes destacados como La Cilla, ahora oficina de turismo y museo con exposiciones sobre los reinos nazaríes y la Vía Verde de la Sierra.
Esa vía conecta con la Reserva Natural del Peñón de Zaframagón, hogar de una gran colonia de buitres leonados. Es ideal para desconectar mientras disfrutas del paisaje. También vale la pena ascender al castillo situado a 623 metros sobre el nivel del mar; fue parte del sistema defensivo nazarí antes de ser remodelado tras su conquista.
No podemos olvidar mencionar a Nuestra Señora de la Encarnación, ubicada en plaza principal; este templo neoclásico fue construido en el siglo XVIII tras derribar una iglesia gótica-mudéjar anterior. En las afueras también encontrarás el santuario de Nuestra Señora de los Remedios, patrona local y símbolo religioso importante.


