Un nuevo comienzo en la salud mental
Con la llegada de septiembre, muchos sienten que es el momento perfecto para reiniciar sus vidas. Este mes, a menudo asociado con el regreso a la rutina tras las vacaciones, se convierte en una oportunidad única para reflexionar sobre nuestro bienestar emocional y considerar la posibilidad de iniciar un proceso terapéutico. Según Ainara Ranchel, psicóloga general sanitaria y colaboradora en Respira Project, este periodo del año ofrece un contexto propicio para transformar intenciones difusas en acciones concretas.
Después de meses de flexibilidad veraniega, septiembre trae consigo una estructura renovada. Las rutinas diarias regresan: horarios de trabajo, actividades escolares y hábitos saludables se reinstauran. Esta reestructuración no solo facilita la adaptación a nuevas metas, sino que también permite identificar patrones emocionales que pueden haber surgido durante el verano. Ranchel destaca que este cambio puede hacer más accesible el compromiso con la terapia, ya que proporciona un marco claro para sostener citas semanales y mantener continuidad en el proceso.
La motivación que acompaña al inicio del año nuevo suele estar cargada de expectativas elevadas y deseos intensos de cambio. Sin embargo, esta energía puede desvanecerse rápidamente ante los primeros obstáculos. En contraste, septiembre invita a una motivación más sostenible; no se trata solo de sentirse bien todos los días, sino de construir un proceso que perdure incluso cuando surgen dificultades o momentos bajos.
No es necesario esperar a tocar fondo para buscar apoyo psicológico. Ranchel menciona varias señales que pueden indicar que es hora de considerar la terapia: sentir que hay patrones repetitivos en nuestras relaciones o trabajos, experimentar conflictos internos persistentes o simplemente reconocer que hay aspectos de nuestra vida que requieren atención urgente. La clave está en permitirnos recibir ayuda cuando sentimos que algo no está funcionando como debería.
A la hora de buscar un terapeuta, Ranchel aconseja priorizar la calidad sobre otros factores como precio o marketing atractivo. Es fundamental encontrar un profesional cuya metodología resuene con nuestras necesidades específicas y establecer una buena relación desde el principio. La terapia debe ser un espacio donde se sienta tanto incomodidad como comprensión; si no existe esa conexión inicial con el terapeuta elegido, es válido buscar otra opción sin considerarlo un fracaso.
Aunque septiembre presenta características favorables para iniciar procesos terapéuticos —como una estructura horaria recuperada y una intención clara— lo más importante es reconocer cuándo estamos listos para dar ese paso hacia adelante. No hay un momento universalmente perfecto; cada persona tiene su propio ritmo y necesidades particulares.


