Un destino ideal fuera de temporada
La isla de Tabarca, situada en la Costa Blanca alicantina, se presenta como un auténtico paraíso mediterráneo, especialmente si se visita en los meses de septiembre y octubre. Durante este periodo, el ambiente sigue siendo cálido y las aguas mantienen su atractivo azul intenso, lo que permite disfrutar de sus playas sin las aglomeraciones del verano. En agosto, la isla se convierte en un hervidero turístico, con largas colas para embarcarse en la Tabarquera y escasas sombras donde refugiarse del sol abrasador.
Con una población que apenas alcanza los sesenta habitantes, Tabarca ha sabido conservar su esencia a lo largo de los siglos. Fundada durante el reinado de Carlos III en el siglo XVIII para evitar que se convirtiera en un refugio de piratas berberiscos, la isla fue poblada por pescadores genoveses cautivos. Hoy en día, aún se pueden admirar vestigios históricos como las murallas defensivas y la iglesia de San Pedro y San Pablo, que son testigos silenciosos del pasado.
Más allá de su historia, Tabarca es famosa por sus paisajes marinos. Declarada Reserva Marina desde 1986, ofrece calas escondidas y aguas cristalinas ideales para practicar submarinismo o simplemente disfrutar del entorno natural. Los visitantes pueden explorar la isla a pie o mediante paseos en barco que permiten observar su belleza desde diferentes ángulos.
No hay visita completa sin degustar el caldero, plato típico local que refleja la rica tradición culinaria marinera. Restaurantes como Tere y Amparín ofrecen una variedad de arroces y mariscos frescos que deleitan a los comensales.
Aquellos que deseen prolongar su estancia encontrarán opciones acogedoras como el hotel Santacreu, conocido por sus vistas al mar y su gestión familiar. También destaca el hotel boutique Isla de Tabarca, diseñado con atención al detalle para ofrecer una experiencia única a sus huéspedes.
A pesar de ser considerada parte del municipio de Alicante, existe un creciente movimiento ciudadano liderado por la Asociación Isla Plana que busca otorgar a Tabarca mayor autonomía administrativa. Este esfuerzo refleja el deseo de los residentes por preservar su identidad cultural mientras gestionan mejor sus recursos locales.


