Un viaje íntimo a la vida de Antonio Flores
Durante el festival de San Sebastián, Flores para Antonio, un documental sobre la vida del músico Antonio Flores, fue presentado por su hija, Alba Flores. En una emotiva rueda de prensa, Alba compartió que este proyecto ha sido fundamental en su vida y en la de su familia. La película ofrece una mirada profunda a la memoria y legado artístico de su padre, quien falleció hace tres décadas.
Dirigido por Isaki Lacuesta y Elena Molina, el documental incluye testimonios de personas cercanas a Antonio, como su esposa Ana Villa y sus hermanas Lolita y Rosario Flores. También se presentan relatos de artistas que colaboraron con él, como Antonio Carmona, Ariel Rot y Joaquín Sabina.
A través de material inédito como vídeos familiares, fotografías y música icónica como No dudaría o La espina, acompañamos a Alba en su búsqueda de respuestas sobre la vida y muerte del músico. La película también aborda el dolor que dejó su partida entre amigos y familiares. «Estaba un poco enfadada con él cuando se murió», confiesa Alba en el documental.
Antonio Flores fue encontrado sin vida en una casa cercana al hogar familiar El Lerele, solo quince días después del fallecimiento de Lola Flores, su madre. En ese momento, tenía 33 años y su hija Alba apenas había cumplido 9. «Quince días de vigilia y duelo. Poca hambre, poco sueño… Parada cardiorrespiratoria. Intoxicación por drogas», relata Alba sobre los eventos que rodearon la muerte de su padre.
Esa etapa fue extremadamente dolorosa para Antonio debido a su cercanía con Lola. Deprimido tras la pérdida, no asistió al funeral de su madre. «No me despedí», dice Alba sobre esa experiencia dolorosa que marcó sus vidas.
A pesar del sufrimiento, intentó enfocarse en su carrera musical y ofreció un último concierto en Pamplona cuatro días antes de fallecer. Aquella actuación fue dedicada a Lola Flores mientras aún lidiaba con el impacto emocional de su ausencia.
«Opiáceos, cocaína, analgésicos», son algunas sustancias mencionadas por Alba que estaban presentes en el cuerpo de Antonio tras su muerte. Ella discute abiertamente sobre las adicciones del cantante e incluso comparte reflexiones sobre cómo las drogas le proporcionaban cierta calma.
El 29 de mayo marcó un día crítico; Antonio estaba visiblemente deteriorado debido al insomnio y al uso excesivo de tranquilizantes recetados. Pasó sus últimas horas junto a amigos cercanos antes de ser encontrado sin vida por Rosario al día siguiente.
A raíz del dolor causado por esta pérdida tan significativa, Alba confesó haber pasado tres décadas sin hablar sobre la muerte de su padre. Sin embargo, tras este proceso catártico decidió realizar un ritual familiar para pedir permiso para vivir más allá del legado paterno: «Necesitaba soplar las velas con todas para que me acompañaran». Este acto simbólico le permitió ver tanto a su padre como a sí misma desde una nueva perspectiva más madura.


