La música como refugio: ¿hemos olvidado su esencia?

Un emotivo homenaje musical genera debate sobre los prejuicios hacia los géneros musicales.

La música como refugio: ¿hemos olvidado su esencia?

agosto 17, 2026

Marc VIllanueva

Un homenaje que desató controversia

El reciente festival Sonorama se convirtió en el escenario de un emotivo homenaje por parte del cantautor Leiva, quien decidió rendir tributo a su amigo y colega Robe, líder de Extremoduro, fallecido el año pasado. Durante su actuación, Leiva interpretó por primera vez El hombre pájaro, una decisión que dejó a los 50.000 asistentes en un profundo silencio, creando un momento mágico que muchos recordarán como uno de los más significativos del evento.

A pesar del impacto emocional que generó la actuación, al día siguiente las redes sociales estallaron en críticas. Los comentarios no tardaron en llegar: algunos afirmaban que Leiva había destrozado la canción y otros cuestionaban si Robe habría aprobado tal interpretación en un festival. Este fenómeno nos lleva a reflexionar sobre cómo ha cambiado nuestra relación con la música.

Parece que hoy en día no solo se trata de disfrutar de una melodía; también hay una presión implícita para justificar nuestras preferencias musicales. La idea de que ciertos géneros son más ‘sofisticados’ o ‘auténticos’ que otros ha creado un ambiente donde escuchar reguetón puede ser visto como menos válido comparado con el jazz o el indie. Esta jerarquía invisible entre estilos musicales parece haber transformado lo que debería ser una experiencia personal y placentera en una competición social.

Investigaciones recientes publicadas en Psychology of Music han explorado esta conexión entre nuestros gustos musicales y nuestra identidad social. Un estudio realizado con 1.045 personas en Italia reveló estereotipos claros sobre qué géneros se asocian con diferentes clases sociales, aunque estos no siempre reflejan los gustos reales de las personas. Esto plantea la pregunta: ¿por qué sentimos la necesidad de demostrar que escuchamos «buena música»?

A veces parece que hemos olvidado el propósito original de la música: hacer sentir algo. Al final del día, toda canción tiene el potencial de ser buena si logra resonar con nosotros emocionalmente. La experiencia vivida durante el homenaje a Robe me recordó lo esencial: disfrutar de la música sin prejuicios ni etiquetas.

Agradezco haber estado presente en ese emotivo momento y haber disfrutado también del nuevo disco de Karol G durante mi estancia en Sonorama. La música debe unirnos y brindarnos alegría, no dividirnos ni generar disputas sobre qué es lo más ‘cool’ para escuchar.

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Marc VIllanueva

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Especializado en crónica social y televisión, siempre atento a las historias que se mueven entre bambalinas. Disfruto analizando cómo se construye la imagen pública de los famosos y qué hay realmente detrás.

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