La importancia del cuidado de la piel madura
El envejecimiento cutáneo se convierte en una preocupación significativa durante la menopausia. Con el tiempo, la dermis pierde su capacidad de regeneración, disminuye la producción de colágeno y elastina, y se altera el equilibrio hídrico que mantiene la piel firme y luminosa. En este contexto, los tratamientos médico-estéticos emergen como una alternativa eficaz para mejorar el aspecto de la piel.
La mesoterapia consiste en microinyecciones intradérmicas de principios activos seleccionados según las necesidades específicas de cada tipo de piel. Estos activos se depositan directamente en la dermis, donde residen los fibroblastos responsables de producir colágeno y elastina. Según el doctor Carlos Morales Raya, dermatólogo especializado en estética, esta técnica permite llevar los activos «exactamente al lugar donde deben actuar», a diferencia de los cosméticos tópicos que solo tienen un efecto superficial.
La doctora Victoria Núñez, cirujana maxilofacial y experta en medicina estética, destaca que se trata de una infiltración superficial de principios activos, lo que convierte a esta técnica en una vía efectiva para mejorar la calidad cutánea desde adentro.
A medida que envejecemos, la piel madura experimenta cambios estructurales como disminución del colágeno y elastina, pérdida de hidratación profunda y menor capacidad regenerativa. El doctor Morales Raya señala que la mesoterapia es especialmente beneficiosa porque actúa directamente sobre estos mecanismos, mejorando así la función biológica de la piel.
Desde un enfoque complementario, el químico Arturo Álvarez Bautista explica que con el envejecimiento, la piel pierde su capacidad de absorción y respuesta. La mesoterapia «salta la barrera cutánea y actúa directamente donde ocurre el envejecimiento estructural», proporcionando a la dermis los elementos necesarios para su mantenimiento.
Los efectos de la mesoterapia son múltiples. Desde un punto fisiológico, proporciona hidratación profunda y firmeza, estimula a los fibroblastos y mejora tanto densidad como elasticidad cutánea. Además, protege contra el estrés oxidativo. El estímulo mecánico generado por las microinyecciones también provoca una respuesta reparadora natural.
Olalla Álvarez, enfermera experta en medicina estética, resalta que estos tratamientos funcionan como bioestimuladores al incentivar a los fibroblastos a producir más colágeno y elastina. También contribuyen a «la restauración profunda de hidratación, aportan antioxidantes para frenar daños oxidativos y mejoran tanto tono como textura fina». Para Arturo Álvarez Bautista, es crucial entender que no se trata simplemente de un filler; este tratamiento regenera biológicamente mejorando calidad del colágeno y luminosidad del tejido.
Aquellos activos utilizados deben ser personalizados según el diagnóstico profesional. Uno fundamental es el ácido hialurónico no reticulado, que proporciona hidratación profunda sin generar volumen excesivo. Las vitaminas A, C, E y del grupo B son cofactores esenciales para regenerar la piel; especialmente notable es el papel antioxidante y promotor del colágeno que tiene la vitamina C. Los aminoácidos también juegan un papel clave al favorecer regeneración dérmica.
Dentro de los ingredientes innovadores destacan los polinucleótidos; según el doctor Morales Raya son «uno de los componentes más interesantes para pieles maduras debido a su acción bioestimuladora. La doctora Elena Jiménez añade que estos fragmentos junto con exosomas buscan promover regeneración desde dentro del entorno celular.
Pese a ser tradicionalmente utilizados vitaminas revitalizantes en mesoterapia ahora también se incorporan polinucleótidos y exosomas. Ambos componentes favorecen procesos celulares reparadores, mejorando así calidad cutánea general. Cada sesión dura alrededor de 30 minutos con varias sesiones recomendadas para resultados óptimos.
Pueden aplicarse en rostro, cuello o manos; Olalla Álvarez utiliza agujas especiales para diluir significativamente cualquier molestia durante el procedimiento. Además puede combinarse con láser Génesis o peelings suaves para potenciar resultados.
Cabe destacar uno de los grandes beneficios: su rápida recuperación. La doctora Elena Jiménez menciona que «la mayoría son mínimamente invasivos con tiempos cortos»; lo habitual es experimentar leve enrojecimiento o pequeños habones desapareciendo entre 24-48 horas permitiendo reintegrarse rápidamente a actividades sociales.
Suele haber un plan inicial seguido por sesiones periódicas cada 3-6 meses dependiendo del tipo tratamiento requerido así como edad biológica e intereses personales respecto al cuidado facial. Los expertos concluyen afirmando que esto resulta en una piel más luminosa, flexible e indudablemente más saludable.


