Transformaciones en el cabello durante la menopausia
La menopausia puede traer consigo cambios notables en la melena de muchas mujeres. La disminución de los niveles de estrógenos, hormonas esenciales para el crecimiento y brillo del cabello, afecta la circulación en los folículos pilosos y ralentiza su ciclo de crecimiento. Como resultado, el cabello puede volverse más fino y quebradizo, además de experimentar una caída más frecuente.
A estos cambios se suma una alteración en la producción de sebo del cuero cabelludo, que tiende a resecarse y volverse más sensible. Esto impacta negativamente en el aspecto general del cabello, que pierde brillo y suavidad. Por lo tanto, es fundamental ajustar nuestra rutina de cuidado para lograr un cabello voluminoso y saludable. Para ello, contamos con las recomendaciones de los estilistas Carlos Ortigosa y Fran Amaro, así como Javier Mateo, cofundador de The Lab Studio en Barcelona.
No importa el tipo de cabello que tengamos; durante la menopausia se producen cambios significativos. Javier Mateo señala que hay una «disminución en densidad, hidratación y grosor del cabello», lo cual se traduce en «un crecimiento más lento y mayor fragilidad». Fran Amaro añade que la caída de estrógenos provoca que el pelo se vuelva más fino, pierda volumen y caiga con mayor facilidad. También menciona un aumento en la sequedad debido a una menor producción de sebo, así como cambios en la textura que pueden hacer que el cabello sea más áspero o encrespado.
¿Es posible también experimentar una reducción en la densidad del cabello? Amaro responde afirmativamente: «el cabello pierde grosor, cae con mayor facilidad y crece más lentamente», lo que resulta en un aspecto menos abundante. Mateo también menciona factores como deshidratación, estrés, envejecimiento, déficits nutricionales o daños por calor o productos químicos como causas adicionales.
La coloración es un recurso común entre las mujeres al notar canas. ¿Puede afectar esto a la densidad capilar? Javier Mateo explica que «si se aplica correctamente puede aportar volumen óptico», mientras que una mala aplicación puede debilitarlo. Ortigosa considera que teñir el cabello es una opción válida; si se hace bien puede ser un gran aliado para dar sensación de volumen y luminosidad.
Para las melenas maduras, Ortigosa sugiere técnicas que añadan dimensión sin sobrecargar: reflejos suaves o tonos cálidos naturales, así como cubrir canas sin perder frescura. Recomienda usar coloraciones «sin amoniaco» para obtener tono y brillo sin comprometer la salud capilar.
Cuidar nuestro cabello desde casa es esencial para mostrar su mejor versión. Carlos Ortigosa enfatiza que cuando nuestra melena comienza a cambiar debido a factores como la edad o la menopausia, lo más importante es escuchar al cabello y devolverle lo perdido: hidratación, fuerza y densidad. La rutina casera juega un papel crucial porque «marca una gran diferencia». Recomienda utilizar productos específicos como Expert Pro Longer de L’Oréal Professionnel para recuperar cuerpo especialmente cuando las puntas están finas o frágiles.
Fran Amaro aconseja usar champú específico junto con acondicionador y mascarilla semanalmente; además sugiere aplicar unas gotas de sérum en las puntas para añadir brillo e hidratar. También recomienda reducir el uso del calor e incluir masajes al cuero cabelludo para estimular circulación sanguínea; mantener una dieta rica en proteínas y omega-3 también es beneficioso. Visitar al salón regularmente ayuda a mantener el pelo sano recortando puntas dañadas.
Tanto Javier Mateo como otros expertos coinciden en recomendar champús redensificantes, mascarillas ligeras y sérums capilares evitando tratamientos agresivos. Se sugiere lavar el pelo entre dos a tres veces por semana usando acondicionador solo en las puntas. Para lograr mayor volumen es recomendable secar el pelo con la cabeza hacia abajo utilizando cepillos naturales; dormir con fundas de seda también ayuda a cuidar el cabello. Finalmente, si hay caída excesiva del mismo podría ser útil considerar suplementos nutricionales.


