Un adiós lleno de emociones
Las breves imágenes de la llegada de la familia real a la Catedral Ortodoxa Griega de San Andrés y San Demetrio en Madrid capturaron un momento conmovedor, marcado por el profundo dolor visible en el rostro de la reina Sofía. A pesar de su triste sonrisa al agradecer los aplausos del público, sus ojos azules, al igual que los del Rey y Leonor, reflejaban una profunda tristeza. En apenas un mes, la matriarca de los Borbón ha perdido a dos seres queridos: su hermana Irene y su prima Tatiana.
Aunque los reyes Felipe y Letizia mantuvieron una expresión seria durante el evento, fueron las infantas Elena y Cristina quienes mostraron más abiertamente su pena por la pérdida de la princesa Irene. Los ojos llorosos de Cristina revelaban cuánto había llorado en privado en el Palacio de la Zarzuela, donde Irene vivió desde 1981. Elena también mostró su emoción, temblando con cada paso mientras hacía un gesto cariñoso hacia su hija Victoria Federica, quien no pudo contener las lágrimas.
En la Catedral Ortodoxa Griega, un hermoso pero pequeño templo, se reunieron aquellos que debían estar presentes. Junto a las infantas Elena y Cristina estaba el féretro de la princesa Irene Alexia de Grecia, acompañada por su esposo Carlos Morales y sus hijos Arrieta y Carlos. Todos los sobrinos Urdangarin estuvieron presentes para despedirla, excepto Juan; Pablo, Miguel e Irene se sentaron junto a Victoria Federica.
No pasó desapercibido el interés por ver la interacción entre la reina Letizia, la princesa Leonor y la infanta Sofía con sus tías y primos; no se les veía juntos desde aquellos veranos en Palma de Mallorca. Sin embargo, las circunstancias del evento limitaron cualquier conversación significativa entre ellos. Aunque es probable que hayan tenido encuentros previos en el Palacio de la Zarzuela.
A través de las redes sociales surgieron numerosos comentarios sobre la solemnidad mostrada por Letizia y sus hijas vestidas completamente de negro. Algunos destacaron las zapatillas deportivas que llevaba puesta la reina Sofía; quizás esto refleja una desconexión generacional respecto a lo que se considera apropiado para ocasiones solemnes.
Música elegida por la reina Sofía
Con amigos y autoridades ya dentro del templo ortodoxo, un piquete honorario trasladó el féretro cubierto con una bandera griega. La ceremonia dura aproximadamente veinte minutos, durante los cuales se interpretaron piezas musicales seleccionadas por la reina Sofía como Aria de Bach y Lacrimosa del Réquiem de Mozart. Además, se proyectaron imágenes memorables de Irene durante el servicio.
Afecto familiar evidente durante el adiós
Afuera del templo, tras finalizar el servicio religioso, se observó una clara complicidad entre Letizia y su suegra, intercambiando gestos afectuosos durante toda la ceremonia. Es importante mencionar que el rey Juan Carlos no estuvo presente debido a problemas médicos; Froilán tampoco asistió para acompañar a su madre.
La infanta Margarita junto con Carlos Zurita también asistieron al funeral visiblemente afectados por lo ocurrido. Mientras esperaban ser recogidos tras el evento, compartieron gestos llenos de afecto mutuo, reflejando así una unión especial dentro del clan Borbón. Otros miembros destacados como los príncipes Kyrill y Konstantin de Bulgaria también hicieron acto presencia.
Agradecimientos personales y oficiales
Diversas personalidades asistieron al evento: desde actores como Antonio Resines hasta figuras políticas como Isabel Díaz Ayuso o José Luis Martínez Almeida. La representación institucional fue notablemente amplia.
A partir del lunes próximo, los restos mortales de Irene serán trasladados a Atenas para cumplir con uno de sus últimos deseos: ser enterrada junto a sus padres en Tatoi. Su cuerpo será velado antes del funeral programado para ese día.


