Un regreso significativo a Valencia
En ocasiones, es momento de disfrutar de eventos literarios, mientras que en otras, la reina Letizia regresa a Valencia para continuar con el trabajo de recuperación tras las pérdidas materiales ocasionadas por la dana. Si bien se divirtió en los Premios Zenda junto a Arturo Pérez Reverte, su visita a la capital del Turia estuvo marcada por sonrisas y saludos cálidos de los valencianos, quienes le expresaron su gratitud y admiración.
Estos días son especialmente relevantes para los Reyes. Con la reina Sofía suspendiendo su agenda oficial debido al deterioro de la salud de su hermana, Irene de Grecia, la participación activa de Felipe y Letizia en los actos programados resulta reconfortante. Aunque algunos informes sugieren que el estado de Irene es crítico, parece que no afecta el funcionamiento habitual de la Casa Real.
Aproximadamente a las doce y veinte del mediodía, los Reyes llegaron al barrio del Carmen con una actitud positiva. La complicidad entre ellos fue evidente; más que simples cómplices, se comportan como un dúo dinámico. A pesar de sus diferencias físicas, se mueven en perfecta armonía.
Cada vez que Letizia opta por un traje sobrio y coincide con Felipe, es fascinante observar cómo ambos visten similarmente y realizan gestos casi idénticos. Su saludo ha evolucionado hasta convertirse en una coreografía perfectamente ensayada: se mueven al unísono, sonriendo y estrechando manos como si fuera un ritual habitual.
Aclamaciones para los Reyes
Antes de visitar la exposición titulada La transformación de Valencia 1866-2026 en el Centre del Carme de Cultura Contemporània (CCCC), donde celebran el 160 aniversario del diario Las Provincias, recibieron vítores y muestras afectuosas del público. Durante esta exposición, tuvieron la oportunidad de conocer cómo ha evolucionado la ciudad desde el derribo en 1865 de las murallas que una vez protegieron Valencia.
Al concluir su recorrido, recibieron una ilustración del artista Luis Lonjedo, quien compartió detalles sobre su conversación con Felipe VI. Lonjedo expresó: «No soy un artista convencional; soy un pintor con los pies en la tierra. La charla con el Rey me da sentido». Esta atención plena hacia sus interlocutores marca una diferencia notable; Felipe lo entiende bien y no duda en tomarse su tiempo cuando es necesario.
Recuperando memorias perdidas
Las actividades programadas para los Reyes eran significativas. En su segunda parada en la Universidad Politécnica de Valencia, visitaron un proyecto que ha ayudado a más de 400 familias a preservar recuerdos importantes o cotidianos. Se han recuperado más de 3.000 álbumes y alrededor de 340.000 fotos afectadas por las inundaciones para mantener vivas las memorias familiares. Letizia mostró gran interés por este trabajo tan valioso.
Permanecieron largo tiempo en el laboratorio donde se restauran recuerdos como cumpleaños, bodas y viajes familiares bajo la dirección experta del equipo profesional liderado por Pedro Vicente-Mullor, Pilar Soriano Sancho y Esther Nebot Díaz. Marcos, un niño de nueve años originario de Paiporta, compartió lo «sanador» que había sido recuperar sus fotos familiares e incluso obsequió a Letizia un bollo típico de San Blas como gesto amable para cerrar esta séptima visita real a Valencia tras la dana.


