La popularidad del caldo de huesos en la alimentación moderna
En los últimos años, el caldo de huesos ha ganado una notable popularidad en el ámbito de la alimentación saludable. Se le atribuyen propiedades casi milagrosas, desde la mejora de la salud intestinal hasta el rejuvenecimiento de la piel. Sin embargo, Carmen Mera, nutricionista en SHA Spain, advierte que aunque este alimento tiene beneficios reales, su reputación como superalimento podría estar exagerada.
Mera señala que el principal atractivo del caldo de huesos radica en su contenido de colágeno, gelatina y aminoácidos, como la glicina y la prolina. Estos componentes han demostrado tener efectos positivos en la salud articular, especialmente para quienes padecen artrosis o son físicamente activos. Sin embargo, es crucial entender que los estudios más sólidos se han realizado con suplementos estandarizados de colágeno y no con caldos caseros cuya composición puede variar considerablemente.
A pesar de las afirmaciones populares sobre sus efectos beneficiosos para el intestino, Mera aclara que la evidencia científica es limitada. Aunque algunos nutrientes presentes en el caldo podrían ayudar a mantener la barrera intestinal, no hay pruebas concluyentes que respalden su capacidad para curar condiciones como el intestino permeable o eliminar inflamaciones crónicas. La nutricionista enfatiza que las expectativas deben ser realistas; este alimento no es una panacea.
La forma en que se prepara el caldo también influye significativamente en sus propiedades nutricionales. Cocer los huesos a fuego lento durante 12 a 24 horas con un medio ácido como vinagre favorece la extracción de nutrientes esenciales. No obstante, Mera destaca una alternativa interesante: el caldo de pescado. Este tipo ofrece colágeno marino y omega-3 con potenciales beneficios antiinflamatorios y requiere menos tiempo de cocción.
No todos los pescados son ideales para hacer caldo frecuentemente. Según Mera, es recomendable optar por pescados pequeños o medianos, como sardinas o merluzas, ya que los peces grandes pueden acumular metales pesados peligrosos. El tiempo necesario para preparar un buen caldo de pescado oscila entre 30 y 60 minutos, lo cual lo convierte en una opción práctica.
Aunque el caldo puede ser útil como complemento nutricional para ciertos grupos poblacionales —como personas mayores o atletas— no debe considerarse un tratamiento principal para enfermedades digestivas o articulares. Es importante recordar que este alimento no sustituye una dieta equilibrada ni tratamientos médicos basados en evidencia.
Mera subraya que existe una clara distinción entre lo respaldado por la ciencia y lo promovido por tendencias comerciales. La variabilidad inherente al caldo casero dificulta extrapolar resultados obtenidos con suplementos estandarizados a preparaciones caseras. A pesar de esto, su valor práctico reside en ser una fuente accesible y económica de proteínas y minerales.
El caldo de huesos tiene un lugar legítimo dentro de una dieta equilibrada; sin embargo, no debe ser elevado al estatus desmedido que le otorgan algunas corrientes del bienestar. Consumido regularmente y bien preparado puede ofrecer beneficios concretos sin prometer curas milagrosas.


