El impacto del calor en nuestro cuerpo
Con la llegada del verano, muchas personas comienzan a experimentar molestias como piernas pesadas, hinchazón en tobillos y una sensación de malestar abdominal. Estas quejas son más comunes de lo que se piensa y tienen una explicación fisiológica. Según Myriam Yébenes, CEO de Maribel Yébenes y experta en dermoestética, el cuerpo activa mecanismos para regular la temperatura, lo que puede provocar que líquidos se acumulen en los tejidos.
La vasodilatación es uno de los primeros mecanismos que se activan; los vasos sanguíneos se dilatan para liberar calor, lo que puede llevar a la retención de líquidos. Factores como la genética, el estado hormonal y el nivel de actividad física también juegan un papel crucial. Por ejemplo, muchas mujeres notan un aumento en la hinchazón durante la fase premenstrual o perimenopáusica debido a las fluctuaciones hormonales.
No todos los alimentos son iguales cuando se trata de salud. Yébenes advierte sobre ciertos productos que, aunque parecen saludables, pueden contribuir a la inflamación. Los alimentos ricos en sodio, azúcares añadidos y grasas poco saludables son los principales culpables. Entre ellos destacan:
- Embutidos y quesos curados: A menudo contienen altos niveles de sal.
- Salsas preparadas: Pueden tener ingredientes ultraprocesados que agravan el problema.
- Bebidas gaseosas: Aunque no retienen líquido directamente, pueden causar distensión abdominal.
- Zumos comerciales: Suelen tener un alto contenido en azúcares añadidos.
A pesar de su efecto diurético inicial, el alcohol puede deshidratar e incrementar la inflamación si se consume con frecuencia. Además, suele ir acompañado de comidas ricas en sal, lo cual multiplica sus efectos negativos. Por otro lado, las alteraciones en nuestros hábitos diarios durante el verano—como comer más tarde o pasar más tiempo sentados—también afectan nuestra digestión y contribuyen a esa sensación incómoda.
Afortunadamente, hay buenas noticias: pequeños ajustes pueden generar mejoras significativas rápidamente. Recuperar una alimentación equilibrada y aumentar la hidratación son pasos clave para reducir esa sensación de pesadez. Si bien algunas personas pueden necesitar un enfoque más personalizado debido a problemas persistentes como celulitis o pérdida de firmeza, muchos notarán resultados positivos al volver a moverse con regularidad.


