Cuatro posturas de yoga esenciales para fortalecer tu cuerpo a los 60

Descubre cuatro posturas esenciales de yoga que ayudan a fortalecer tu cuerpo después de los 60.

diciembre 6, 2025

Rosa Ballester

La importancia del ejercicio a los 60 años

Es bien conocido que realizar ejercicios de fuerza es fundamental para un envejecimiento saludable, especialmente después de los 60 años. Sin embargo, encontrar la motivación puede ser un desafío. El yoga se presenta como una opción atractiva, ya que ofrece posturas de bajo impacto y suaves. A continuación, te mostramos cuatro asanas que son imprescindibles en tu rutina de entrenamiento.

Seleccionar los ejercicios correctos en cada fase de la vida es crucial para mantener tanto la fortaleza mental como física. Ya sea que busques desarrollar músculo, prevenir lesiones o facilitar las actividades cotidianas, es esencial mantenerse activo. A partir de los 60 años, puedes experimentar una pérdida significativa de masa muscular, lo cual puede afectar tu fuerza y movilidad.

Mantenerse activo no solo ayuda a reducir el riesgo de caídas y lesiones, sino que también mejora la calidad de vida. Las actividades como el yoga, caminar o realizar estiramientos suaves son ideales para principiantes y forman una excelente base para comenzar.

El yoga es particularmente beneficioso para personas mayores debido a su combinación única de fuerza, flexibilidad y equilibrio. La práctica regular contribuye a mantener la movilidad,disminuir la rigidez articular y fortalecer los músculos responsables de una buena postura y estabilidad. Al practicar con atención plena, puedes mejorar tu equilibrio y prevenir caídas.

Párate erguido con los pies separados y los brazos relajados a los lados. Distribuye el peso uniformemente entre ambos pies,contrae ligeramente los muslos, levanta el pecho y estira la columna vertebral. Lleva tus hombros hacia atrás y hacia abajo; si te sientes cómoda, estira tus brazos hacia el cielo.

Mantén esta posición mientras respiras profundamente durante 20 a 30 segundos; realiza 2 a 3 series si eres principiante. Si tienes un nivel intermedio, intenta mantenerla entre 40 y 60 segundos con 2 o 3 series. Los practicantes avanzados pueden sostenerla entre 1 y 2 minutos con 3 series.

A partir de la postura de la montaña, desplaza tu peso hacia el pie izquierdo y coloca el pie derecho sobre la parte interna del muslo o pantorrilla izquierdos (evita colocarla sobre la rodilla). Junta las manos en posición de oración frente al pecho o por encima de la cabeza si te resulta cómodo; fija tu mirada en un punto frente a ti antes de cambiar de lado.

Las principiantes pueden intentar mantener esta postura durante 10 a 15 segundos por lado en dos series; quienes tengan un nivel intermedio pueden aumentar hasta 20-30 segundos por lado dentro de 2 a 3 series. Los practicantes avanzados deben intentar sostenerla entre 40-60 segundos por lado durante tres series.

Toma asiento en una silla o esterilla con los pies apoyados en el suelo. Coloca tu mano derecha sobre el exterior del muslo izquierdo mientras giras suavemente el torso hacia la izquierda,manteniendo siempre una columna erguida. Mantén esta posición durante varias respiraciones antes de repetir hacia el otro lado. Comienza con intervalos cortos (10-15 segundos) e incrementa gradualmente hasta llegar a tiempos más largos (20-30 segundos) cuando te sientas lista; realiza entre dos o tres series.

Ponte en posición cuadrúpede con las manos alineadas debajo de los hombros y las rodillas bajo las caderas. Inhala arqueando suavemente la espalda mientras levantas el coxis y la cabeza; exhala redondeando la columna,metiendo barbilla y coxis. Alterna entre ambas posiciones coordinando tus movimientos con tu respiración: comienza haciendo entre cinco y seis rondas en uno o dos series como principiante; aumenta gradualmente hasta ocho-diez rondas cuando estés lista. Intenta realizar dos o tres series si eres avanzada.

Cada una de estas posturas contribuye significativamente a mejorar tu postura, equilibrio y conciencia corporal al fortalecer áreas clave como piernas o pecho. Esto no solo favorece una mejor movilidad sino que también ayuda areducir el riesgo de caídas, algo que se vuelve más común con el paso del tiempo. Además, centrarte en tu respiración consciente durante estas prácticas es una excelente manera para aliviar tensiones generales y disminuir niveles altos de estrés.

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