El poder del peso muerto en la vida cotidiana
En la búsqueda de una vida activa y saludable, el ejercicio juega un papel fundamental, especialmente a medida que envejecemos. Sheila Ruiz, entrenadora en David Lloyd Clubs, destaca el peso muerto como uno de los ejercicios más completos para las personas mayores de 45 años. Este movimiento no solo fortalece el cuerpo, sino que también mejora la calidad de vida al facilitar tareas cotidianas como levantar objetos pesados o agacharse.
A partir de los 45 años, es crucial mantener la fuerza y la masa muscular. El peso muerto se convierte en una herramienta esencial para lograrlo. Según Ruiz, este ejercicio moviliza casi toda la cadena posterior del cuerpo: glúteos, isquiotibiales y musculatura de la espalda, además del abdomen y otros músculos estabilizadores. Esto lo convierte en un ejercicio integral que se traduce en beneficios prácticos para la vida diaria.
Para quienes desean aprender a realizar el peso muerto correctamente, Ruiz sugiere comenzar sin peso. La clave está en dominar primero el patrón de movimiento: la bisagra de cadera. Esto implica entender cómo inclinarse hacia adelante mientras se mantiene una postura adecuada. Solo después de dominar esta técnica se debe considerar añadir resistencia.
A menudo existe miedo entre las mujeres mayores a realizar este ejercicio por temor a lesiones. Sin embargo, Ruiz aclara que no es necesario comenzar levantando cargas pesadas desde el suelo. En cambio, recomienda empezar con movimientos básicos y progresar gradualmente: “El ejercicio debe adaptarse a la persona”, enfatiza.
Aunque el peso muerto ofrece múltiples beneficios, no es el único ejercicio efectivo para fortalecer el cuerpo. Sentadillas, zancadas y remos son igualmente valiosos. La ventaja del peso muerto radica en su capacidad para combinar varios estímulos dentro de un solo movimiento.
La clave para evitar lesiones radica en aprender a levantar cargas con técnica adecuada y control personal. Ruiz advierte sobre los errores comunes al ejecutar este ejercicio: flexionar demasiado las rodillas o intentar levantar con una espalda rígida son prácticas que pueden llevar a lesiones si no se corrigen desde un inicio.
No existe un enfoque único cuando se trata de ejercicios adecuados para mujeres mayores de 45 años; cada persona tiene diferentes necesidades y capacidades físicas. Sheila Ruiz subraya que lo importante es encontrar un equilibrio entre desafío y seguridad: “El objetivo es aprender a levantar cargas con confianza”, concluye.


