El pilates en silla: la revolución del ejercicio para mujeres en la menopausia

Descubre cómo el pilates en silla transforma el bienestar físico femenino durante la menopausia.

El pilates en silla: la revolución del ejercicio para mujeres en la menopausia

mayo 23, 2026

Rosa Ballester

Un nuevo enfoque para el bienestar físico

En un mundo donde el ejercicio a menudo se asocia con el desgaste físico, Bibiana Badenes, fisioterapeuta y autora de obras como Inteligencia Corporal, propone una alternativa innovadora: el pilates en silla. Esta modalidad no solo desafía las nociones tradicionales sobre el ejercicio, sino que también se presenta como una solución efectiva para las mujeres que atraviesan la menopausia.

La práctica del pilates en silla se centra en trabajar la fuerza, movilidad y estabilidad sin someter las articulaciones a impactos innecesarios. Badenes enfatiza que este método es especialmente relevante para aquellas mujeres que experimentan cambios significativos en su masa muscular y densidad ósea durante la menopausia. “Proteger no es inmovilizar”, afirma, subrayando la importancia de mantener un movimiento activo incluso cuando las articulaciones son sensibles.

A menudo, los problemas articulares como los dolores de rodillas o caderas están relacionados con una organización inadecuada del cuerpo. Según Badenes, factores como una pelvis rígida o pies poco adaptativos pueden ser responsables de estas molestias. El pilates en silla permite explorar esta organización global con seguridad, ofreciendo un enfoque holístico al bienestar físico.

Badenes comparte siete movimientos clave que forman parte de esta práctica. Desde la marcha sentada consciente hasta suaves aperturas de cadera, cada ejercicio está diseñado para integrar diferentes partes del cuerpo y mejorar la movilidad sin forzar. “No se trata solo de hacer ejercicio sentado; es educar al cuerpo para moverse mejor”, aclara Badenes.

A pesar de sus beneficios, existen errores comunes que pueden convertir estos ejercicios en contraproducentes. Creer que fortalecer significa apretar o mover solo la zona dolorosa sin integrar el resto del cuerpo son dos de los más frecuentes. Además, abordar el ejercicio como una obligación puede llevar a resultados negativos. “No hay que forzar”, advierte Badenes.

Aunque el pilates en silla no reemplaza otros tipos de ejercicios más intensos, ofrece una forma accesible y segura para comenzar a trabajar la fuerza. Para muchas mujeres que sienten rigidez o miedo a lesionarse, esta práctica puede ser un primer paso hacia recuperar confianza en su capacidad de movimiento. “La fuerza no es solo cargar peso; también es aprender a organizarse mejor frente a la gravedad”, concluye Badenes.

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