Descubre Tulasana
Tulasana, conocida como la postura de la escala, es una asana de yoga que no solo aporta calidad de vida, sino que también ayuda a despertar la mente y el alma. Además de proporcionar paz y calma, es excelente para tonificar el core, brazos y piernas.
El nombre proviene del hecho de que en esta postura el cuerpo se eleva con la ayuda de una mano, asemejándose a una balanza que se mueve. Generalmente se realiza con las piernas cruzadas, similar a la postura del loto, lo que le ha valido también el nombre de postura del loto elevado.
Al practicar Tulasana, se establece un vínculo entre cuerpo y mente. Lograr esta postura sin esfuerzo brinda paz al alma. Es considerada una asana fundamental para varias posturas, requiriendo mucha práctica para dominarla y perteneciendo al nivel avanzado del yoga.
Para ejecutar Tulasana, comienza sentándote con las piernas cruzadas, colocando una sobre los muslos de la otra. Luego, coloca las manos a los lados de la cadera con los dedos separados y las muñecas mirando hacia adelante. A continuación, inhala profundamente.
Exhala mientras presionas las manos para elevar el cuerpo. Mantén el torso recto y tenso; los brazos deben estar completamente extendidos. Levanta lentamente los glúteos del suelo utilizando los músculos de los muslos para elevar las rodillas.
Asegúrate de que todo tu peso recaiga sobre las manos, siendo estas las únicas en contacto con el suelo. Intenta balancearte hacia adelante y hacia atrás. Los principiantes pueden intentar mantener la postura durante 10 segundos; quienes tienen más experiencia pueden sostenerla por más tiempo. Para finalizar, baja lentamente las piernas mientras exhalas profundamente, adopta la posición de dandasana y descansa antes de repetir.
Tulasana ofrece múltiples beneficios al practicante. En primer lugar, estimula los chakras gracias al desarrollo físico requerido por esta postura. Se enfoca en brazos y hombros, tonificando estas áreas junto con el core y fortaleciendo muñecas, brazos, hombros, pecho, caderas y piernas.
Además, esta asana contribuye a calmar el cuerpo y es efectiva contra la ansiedad y el estrés. Favorece tanto la concentración como la relajación; es ideal para estudiantes ya que ayuda a equilibrar cuerpo y mente.
También se dice que esta postura promueve el chakra Muladhara (raíz), conocido como el tercer ojo en meditación. Ayuda a evolucionar en tres aspectos: físico, mental y espiritual; desarrollando así intuición junto con fortaleza corporal.
También fomenta la paciencia en quienes practican Tulasana e incluso puede aumentar el apetito mientras mejora la digestión al trabajar áreas cercanas al estómago.


