El yoga como aliado en la lucha contra el síndrome de piernas inquietas: descubre cómo

Descubre cómo el yoga puede ser tu aliado contra el síndrome de piernas inquietas con consejos prácticos y evidencia alentadora.

El yoga como aliado en la lucha contra el síndrome de piernas inquietas: descubre cómo

septiembre 17, 2026

Rosa Ballester

Un enfoque innovador para un trastorno común

El síndrome de piernas inquietas (SPI) es un trastorno neurológico que afecta a millones de personas en todo el mundo, y su diagnóstico a menudo se confunde con problemas circulatorios. Sin embargo, Pati Peguero, profesora y formadora de yoga en Clubs DiR, destaca la importancia de entender que este síndrome requiere un enfoque diferente al tradicional. En lugar de centrarse únicamente en la circulación sanguínea, es fundamental trabajar la movilidad y la activación muscular.

Peguero enfatiza que para prevenir los síntomas del SPI, es esencial alternar entre contracciones y elongaciones musculares. “La clave está en activar las piernas y estirarlas regularmente”, explica. Las posturas de pie como los guerreros o Utkatasana son especialmente efectivas para fortalecer la musculatura. Además, recomienda incluir estiramientos específicos como Prasarita Padottanasana y Uttanasana en una rutina regular.

Cuando los síntomas se intensifican, especialmente al final del día o durante la noche, Pati sugiere cambiar el enfoque: “Es crucial moverse más que mantener posturas estáticas”. Durante estos episodios, ejercicios dinámicos como flexiones de tobillo o transiciones entre Uttanasana y posiciones de cuclillas pueden proporcionar alivio inmediato.

Peguero también señala que el momento del día juega un papel crucial en la gestión del SPI. Al caer la noche, cuando el cuerpo está cansado y busca descanso, los síntomas pueden volverse más agudos. Por ello, recomienda establecer dos tipos de prácticas: una rutina regular que incluya posturas dinámicas durante el día y breves momentos de movimiento antes de dormir si aparecen molestias.

Aunque aún se necesita más investigación sobre el impacto del yoga en el SPI, un estudio reciente mostró resultados prometedores: el 77% de los participantes que practicaron yoga reportaron una reducción significativa de sus síntomas, comparado con solo el 24% del grupo control. Aunque estos resultados no son concluyentes debido al tamaño limitado del estudio, sugieren que el yoga puede ser una herramienta valiosa para quienes sufren este trastorno.

A pesar de sus beneficios potenciales, Pati Peguero advierte que el yoga no debe sustituir el seguimiento médico, especialmente en casos moderados o severos donde afecta significativamente la calidad del sueño. La práctica constante no solo ayuda a mitigar los síntomas físicos; también fomenta una mayor conciencia corporal. Conocer mejor nuestro cuerpo permite identificar señales tempranas antes de que se intensifiquen las molestias.

En resumen, incorporar el yoga a nuestra rutina diaria puede ser una estrategia efectiva para gestionar los síntomas del síndrome de piernas inquietas. Escuchar al cuerpo y priorizar el movimiento frente a la inactividad puede ofrecer alivio significativo cuando surgen episodios molestos. Aunque no reemplaza tratamientos médicos necesarios, sí se presenta como un recurso accesible para mejorar nuestra calidad de vida.

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