Un hito en la historia del Círculo del Liceo
El nombramiento de Ernestina Torelló como presidenta del Círculo del Liceo marca un antes y un después en la historia de esta emblemática institución barcelonesa. A sus 83 años, esta destacada empresaria no solo se convierte en la primera mujer en ocupar este cargo, sino que también simboliza el cierre de un capítulo de exclusión que se había prolongado durante más de un siglo.
La trayectoria de Ernestina es impresionante. Licenciada en Derecho y reconocida por su influencia en el sector vitivinícola, ha sido galardonada con la Creu de Sant Jordi, uno de los mayores honores que puede recibir un ciudadano catalán. Su liderazgo al frente de Cavas Torelló, una bodega familiar con más de 600 años de historia, refleja su compromiso con la tradición y la innovación.
El camino hacia este logro no fue fácil. En 2001, cuando el Círculo del Liceo finalmente permitió a las mujeres convertirse en socias plenas tras una larga batalla judicial, figuras como Monsserrat Caballé fueron fundamentales para visibilizar esta lucha. La negativa a admitir a diez mujeres como socias durante una asamblea histórica provocó una reacción que llegó hasta el Parlamento Europeo, donde se denunció abiertamente la exclusión.
A pesar del avance logrado hace más de dos décadas, el hecho de que Ernestina Torelló sea ahora presidenta subraya lo lejos que aún queda por recorrer para alcanzar una verdadera igualdad dentro de las instituciones culturales y sociales.
Torelló representa a la 21ª generación al frente de su familia vitivinícola y ha manifestado su deseo de seguir honrando esa rica herencia mientras impulsa cambios significativos dentro del club. «Es un orgullo para mi familia tener presente nuestra historia agrícola mientras nos adaptamos a los tiempos modernos», afirmó recientemente.
No solo su carrera empresarial ha captado la atención pública; también su valentía quedó evidenciada cuando ayudó a socorrer a las víctimas tras un accidente ferroviario cerca de su finca. Su casa se convirtió temporalmente en un centro médico improvisado, mostrando así su compromiso con la comunidad más allá del ámbito empresarial.


