Un rincón mágico en la costa guipuzcoana
Ubicado a escasos kilómetros de San Sebastián, el pintoresco pueblo de Pasajes de San Juan se erige como un destino ideal para quienes buscan una escapada única. Este pequeño enclave, que forma parte del municipio de Pasajes (Pasaia), se caracteriza por su singularidad: una única calle adoquinada que serpentea entre el mar y las montañas, ofreciendo vistas impresionantes y un ambiente acogedor.
La historia de Pasajes es rica y variada. En su casco antiguo, los visitantes pueden admirar edificaciones que datan de los siglos XVI y XVII, como la Iglesia de San Juan Bautista, inaugurada en 1643. Este templo destaca por su mezcla de estilos neoclásico y barroco, atrayendo a amantes del arte y la arquitectura.
Uno de los mayores atractivos del lugar es la famosa Casa de Víctor Hugo, donde el célebre novelista francés se hospedó en 1843. En este emblemático edificio, actualmente cerrado por mantenimiento, se puede apreciar una exposición permanente que narra la estancia del autor en esta idílica localidad.
Pasear por Pasajes es sumergirse en un viaje al pasado. La calle principal lleva a los visitantes a través de arcos históricos hasta llegar al Humilladero de la Piedad, un bello ejemplo del estilo renacentista popular. Desde aquí, se puede acceder al embarcadero para cruzar hacia Pasajes de San Pedro o disfrutar del paisaje desde la plaza Santiago, rodeada de coloridas casas marineras.
No muy lejos se encuentra la Basilica del Cristo de la Bonanza, famosa no solo por su ubicación privilegiada junto al mar sino también por su leyenda sobre una imagen del Cristo rescatada por pescadores. Además, los restos del castillo de Santa Isabel recuerdan tiempos pasados cuando el puerto necesitaba protección contra piratas.
Ninguna visita estaría completa sin degustar las exquisiteces culinarias que ofrece este pueblo costero. En Casa Cámara, fundado en 1884, los comensales pueden deleitarse con platos tradicionales como anchoas del Cantábrico o kokotxas de merluza. Por otro lado, Txulotxo destaca por sus frescos mariscos y pescados locales.
Aparte de su belleza arquitectónica e histórica, Pasajes también es conocido por sus actividades marítimas. La Factoría Marítima Vasca Albaola, aunque situada en San Pedro, merece una visita para conocer más sobre la construcción naval tradicional vasca. Aquí se está trabajando en la réplica del ballenero transocéanico Nao San Juan.
Cruzando las aguas tranquilas con las tradicionales traineras o simplemente disfrutando del paisaje desde el paseo Bonanza hacia Alabortza, cada rincón invita a explorar más sobre esta joya escondida entre montañas y mar.


