Momentos difíciles para la reina Sofía
No han sido tiempos sencillos para la reina Sofía, quien en menos de un mes ha tenido que despedirse de dos personas muy queridas. Tras el fallecimiento de su prima, Tatiana Radziwill, el 19 de diciembre, este jueves 15 de enero se confirmó la muerte de su hermana, Irene de Grecia.
A inicios de semana, se encendieron las alarmas cuando la reina decidió cancelar su agenda para estar junto a su hermana debido al deterioro de su salud. Pocos días después, la Casa Real emitió un comunicado lamentando el fallecimiento: «Sus Majestades los Reyes y Su Majestad la Reina Doña Sofía lamentan comunicar el fallecimiento de Su Alteza Real la Princesa Irene de Grecia a las 11:40 horas en el Palacio de la Zarzuela en Madrid».
La relación entre la reina Sofía y su hermana menor, la princesa Irene de Grecia, era conocida por ser sumamente cercana, destacándose como una de las relaciones fraternales más sólidas dentro de las monarquías europeas.
Crecieron juntas durante una infancia marcada por conflictos bélicos y una inestabilidad política constante, lo que llevó a la familia real griega al exilio. Estas vivencias forjaron unvínculo muy fuerte, haciendo que la reina asumiera un rol casi maternal hacia Irene.
No solo compartieron su infancia; además, Irene fue la confidente principal para la reina Sofía a lo largo de los años. A principios de los años 80, se estableció definitivamente en España y residió en el Palacio de Zarzuela.
Cuando le diagnosticaron cáncer de mama en 2002, la reina Sofía dispuso que se creara un espacio para sus cuidados médicos y no se separó ni un momento. Como relató Irene en su biografía: «Ella se sentaba en un sillón junto a mípara hacerme compañía, mientras estudiaba sus documentos y organizaba su agenda. Me cuidó constantemente durante esos meses», compartió Irene con Eva Celada, autora del libro.
Diversos recuerdos unen a doña Sofía con Tatiana Radziwill, quien conoció desde pequeñas cuando ambas tenían apenas 2 años durante la invasión nazi a Grecia en 1941. Compartieron los años del exilio y desde entonces Tatiana ha sido un apoyo incondicional para ella.
Al finalizar la guerra, Tatiana se trasladó a Francia para continuar sus estudios mientras que Sofia e Irene regresaban a Grecia; sin embargo, sus caminos continuaron entrelazados.
Tatiana fue dama de honor durante el enlace matrimonial con el príncipe Juan Carlos I y acompañó frecuentemente a la reina Sofía en viajes oficiales. Además, pasaron casi todos los veranos juntas en Mallorca, apareciendo incluso en las tradicionales fotografías estivales con Felipe, Letizia, Leonor e infanta Sofía.
Esa relación fue fundamental para Sofia; como ella misma mencionó en una biografía autorizada: «Tatiana siempre ha sido mi amiga íntima. Desde antes hasta después del matrimonio… Ella fue dama de honor el día más importante y aunque ahora vive en París nos vemos con frecuencia; cada verano viene a Marivent».


