Un enfoque innovador para el bienestar femenino
La menopausia es una etapa de la vida que trae consigo numerosos cambios físicos y emocionales. Sin embargo, un nuevo estudio sugiere que el yoga puede ser un recurso valioso para mitigar algunos de estos síntomas, especialmente el insomnio y la ansiedad. La profesora de yoga Mayte Zarzo, experta en esta disciplina en SHA Spain, explica cómo esta práctica milenaria puede influir positivamente en el sistema nervioso autónomo.
Según Zarzo, el yoga no solo promueve la relajación; actúa sobre el eje hipotálamo-hipófisis-adrenal, regulando así la temperatura corporal y ayudando a reducir los sofocos. Este efecto se traduce en una disminución del cortisol y un aumento del GABA, neurotransmisor que mejora el estado de ánimo y favorece un sueño reparador.
No todos los estilos de yoga son igualmente efectivos durante la menopausia. Los enfoques más beneficiosos incluyen Hatha Yoga, Yin Yoga y Yoga Restaurativo, caracterizados por su ritmo pausado y énfasis en la respiración. Por otro lado, prácticas intensas como el Bikram Yoga pueden agravar los sofocos debido a las altas temperaturas involucradas.
Los efectos positivos del yoga no son inmediatos; se comienzan a notar tras unas ocho a doce semanas de práctica constante. Se recomienda realizar sesiones de entre 30 a 60 minutos dos o tres veces por semana para obtener resultados significativos. La constancia es clave para consolidar los beneficios fisiológicos.
Zarzo también destaca que el yoga puede ser un complemento eficaz a la terapia hormonal sustitutiva, ayudando a mitigar efectos secundarios como el insomnio. Para aquellas mujeres con contraindicaciones médicas para recibir hormonas, esta práctica se convierte en una alternativa no farmacológica altamente validada por la ciencia.
A través de múltiples ensayos clínicos aleatorizados, se ha demostrado que los mayores beneficios del yoga durante la menopausia se observan en la calidad del sueño y en síntomas psicológicos como ansiedad y depresión. Aunque también ayuda con los sofocos, su impacto es menos pronunciado.
Aunque no es una solución mágica para todos los problemas asociados con la menopausia, el yoga representa una herramienta respaldada científicamente que puede mejorar significativamente algunos síntomas limitantes. Con un enfoque adecuado y tiempo suficiente dedicado a su práctica, muchas mujeres pueden experimentar mejoras notables en su calidad de vida durante esta etapa crucial.


